Carta abierta a los celadores

Desde el Consejo Directivo Provincial (CDP) de ATE Mendoza manifestamos nuestra postura frente a la jornada extra de trabajo que realizarán los celadores en las PASO, el domingo 13 de agosto. 

En este sentido, nos solidarizamos con los celadores provinciales, entendemos sus necesidades y repudiamos la actitud oportunista de algunos sectores que se valen de las mismas para hacer política partidaria.

Desde hace mucho tiempo en Mendoza, la DGE afecta a los celadores para ir a trabajar el día que se realizan elecciones en las escuelas que son utilizadas para tal fin. A cambio, dicha asistencia se les recompensa con días de franco.

Entonces, ¿cuál es el problema del que tanto se habla, en cuanto a la asistencia del personal de celaduría el día de la votación para las próximas PASO? Estamos seguros que muchos de ustedes van a concurrir a sus escuelas como siempre lo han hecho, dando cumplimiento a las órdenes impartidas desde la superioridad, con la gran diferencia que en esta oportunidad se les va a abonar, no a todos, una suma de dinero en concepto de bonificación por su trabajo durante esa jornada.

Nuestra postura crítica reside en la confirmación oficial, que ha trascendido públicamente, del pago de una suma de $700, la cual se alega que representa el 10% del salario promedio de un celador mendocino. Esto representa que cobran en promedio $7.000 mensuales, una cifra que se instala muy por debajo del salario mínimo, vital y móvil fijado para todos los trabajadores del país en $8.860, un salario total que no alcanza a cubrir el costo real de la canasta básica familiar, cuyas últimas mediciones la fijan aproximadamente en $21.000.

Frente a esto, desde nuestro gremio no sólo exigimos el pago de montos superiores a los $700 designados, sino que también nos preguntamos ¿dónde están y qué hacen los responsables de que nuestros celadores sean parte de la pobreza mendocina?

Vale destacar, que reafirmamos nuestro apoyo en la lucha por la reivindicación de sus derechos a percibir un salario que les permita vivir dignamente, como todo trabajador merece.