Malargüe está sumergido en una crisis política

Los trabajadores municipales de Malargüe enfrentan un contexto adverso y hostil, en manos de un intendente que sólo responde con desidia a sus reclamos. 

Esto se comprende mejor en detalle al saber que durante el presente año, los compañeros tuvieron un aumento salarial del 20%, desactualizado en su totalidad frente a un espiral inflacionario que ronda alrededor del 45%, y que el municipio pretende apaciguar con el otorgamiento de un bono de negro.

El municipio se niega a otorgar una concreta recomposición salarial que ayudara a los trabajadores a acercarse a la cobertura de la canasta familiar, ni mucho menos cubrirla, contemplando que este sector es uno de los más vulnerables, castigado por el modelo de patrón de estancia que imponen la mayoría de los jefes comunales para administrar los distintos departamentos de la provincia.

Desde ATE, los trabajadores se están organizando y llevan medidas de acción gremial que se manifiestan en las calle y en la propia puerta del municipio con pancartas, ollas populares, radios abiertas y asambleas.

La respuesta del Intendente fue la criminalización de la protesta,  moneda corriente frente al creciente descontento de los trabajadores que deben paliar una crisis con los bolsillos vacíos.

El contexto social que vive hoy el país exige tener dirigentes políticos que estén a la altura de poder  escuchar la voz de los que día a día ven disminuidos su poder adquisitivo, el sureño departamento de Malargüe, el intendente  Jorge Vergara a quien la política en democracia le llevo a ocupar ese cargo y hoy parece olvidarse de ello, negándose a recibir a los trabajadores en paritarias y apelando a los aparatos represivos del Estado para acallar los reclamos, con el intento de detención de los compañeros que no hacen más que ejercer su legítimo derecho constitucional a manifestarse para defender sus intereses.

 

Intendente de Malargüe Jorge Vergara

Desde ATE reiteramos el pedido de audiencia paritaria, urgente recomposicion salarial y plena aplicación del Convenio Colectivo de Trabajo, a la máxima autoridad de la comuna quien posee la potestad de abrir la paritaria, y desde el 12 de noviembre que no asiste al municipio, no da la cara ni gestiona. o sea no responde y se esconde.

Por eso, ante el naufragio e inmovilidad de los que deben responder (y no lo hacen), los trabajadores municipales permanecen en estado de asamblea y movilización, mientras analizan los pasos a seguir para endurecer las medidas de acción directa frente a lo que estamos estamos en condiciones de llamar: una crisis política.