Manifestamos nuestro enérgico rechazo al cierre del servicio de Maternidad y Neonatología del Hospital Saporiti

A diferencia de las declaraciones del actual Director Ejecutivo del nosocomio, consideramos que estas políticas no benefician a la sociedad, sino todo lo contrario: contribuyen a un plan sistemático para vaciar la salud pública y desproteger a la comunidad. Un avance hacia la privatización del sistema sanitario provincial, que pretende transformar un derecho esencial en un privilegio moderno.

A través de la resolución 468/26, con fecha del miércoles 25 de marzo, el Ministerio de Salud de la provincia de Mendoza comunicó su decisión de cerrar el servicio de Maternidad y Neonatología del Hospital Dr. Carlos Saporiti, en el departamento de Rivadavia. Un servicio esencial para la comunidad que vive allí.  Desde nuestra asociación sindical y central obrera salimos a manifestar nuestro enérgico rechazo a este vaciamiento y abandono sistemático. Un reclamo sobre el venimos alertando desde hace tiempo, que se refleja cada vez más en las políticas de ajuste y desguace del Estado, en las que coinciden los actuales gobiernos nacional y provincial.

“Estamos en total desacuerdo con el Director Ejecutivo del Hospital Dr. Carlos Saporiti (Rivadavia), Dr. Francisco Boato, con respecto al cierre del servicio de Maternidad y Neonatología, que según él representa un beneficio para la sociedad. El problema radica en que cuando se cierra un servicio tan necesario en zonas alejadas de la provincia, de ninguna manera están reorganizando la salud: la están vaciando”, apuntó Adriana Iranzo, Secretaria Adjunta de ATE y CTA Autónoma Mendoza.

Esta es una triste realidad que vale la pena tener presente, tras recordar el cierre de todos los laboratorios en los distintos efectores sanitarios, con la intención de centralizar ese trabajo técnico en el Hospital José Néstor Lencinas (Godoy Cruz).

Además, vale la pena recordar que aproximadamente hace un año y medio aplicaron la misma política en el Hospital Dr. Ramón Carrillo (Las Heras), cerrando el mismo servicio que quieren ahora recortar en el nosocomio de Rivadavia.

“Aunque quieran disfrazarlo de eficiencia, reordenamiento y mejor calidad, la verdad es otra, porque cuando alejan un servicio esencial para la población, incrementan el riesgo de las pacientes. En Maternidad y Neonatología no se discuten números fríos, porque se trabaja directamente con la vida o la muerte: se discute ¿qué pasa con una mamá que entra en trabajo de parto con una complicación?, ¿qué pasa con un bebé que necesita atención urgente?, ¿qué pasa cuándo una familia tiene que recorrer muchos kilómetros para llegar al centro asistencial?, ¿espera una ambulancia o llega tarde? En Salud Perinatal llegar tarde puede costar una vida”, ejemplificó nuestra representante sindical.

Desde nuestra asociación sindical exponemos estas razones, con las cuales queremos refutar con total claridad el discurso técnico que intentan instalar desde arriba, a través de algunos profesionales que ocupan cargos directivos y que salen a justificar lo injustificable, configurando argumentos funcionales a la privatización de la salud, porque una cosa es hablar desde un escritorio y otra muy diferente es hablar desde el territorio, desde la guardia, la urgencia y la realidad de las familias.

En este sentido, nuestra Secretaria Adjunta aclaró que “no toda centralización representa mejoras en los servicios sanitarios. No se puede concentrar la atención profesional y especializada en un solo lugar, porque dejás despojados de tal servicio al resto de la población que reside en zonas más alejadas, con una menor capacidad de respuesta cercana ante las urgencias. Eso no es mejorar la calidad de un servicio esencial para la población. Eso es abandono sanitario, desigualdad territorial y un significativo retroceso en derechos para la sociedad”.

La salud pública no puede pensarse desde la lógica del recorte de servicios esenciales para la población, ya que debe estar al alcance de las personas que viven cerca de un gran hospital, como también para los que residen en lugares más alejados y no tienen los recursos suficientes para realizar un traslado de emergencia.

Más aún cuando las explicaciones que exhiben desde las altas esferas de la cartera sanitaria esgrimen que sobran servicios, que hay poca demanda, que todo se va a resolver en otro hospital, pero al final, lo que hacen es cerrar, concentrar, derivar y desproteger a la comunidad.

Eso no es casual, sino que responde a una lógica muy clara: debilitar los servicios públicos de atención sanitaria, para que la gente termine dependiendo de los privados.

Cuando el Estado se retira del territorio achica la Maternidad, vacía la Neonatología y deja a la comunidad sin respuestas próximas, lo que está haciendo es abrir la puerta a un modelo de gobierno donde la salud deja de ser un derecho y comienza a funcionar como un privilegio.

“Desde ATE no vamos a aceptar eso, porque un servicio de Maternidad no es un gasto y la Neonatología no es un lujo. Son servicios de atención materno infantil con una garantía mínima de cuidados e igualdad de vida”, enfatizó Adriana Iranzo, tras puntualizar que “no se puede hablar de eficiencia cuando se pone en riesgo a las madres y a los recién nacidos. No se puede hablar de modernización cuando se quitan derechos. No se puede hablar de calidad de atención, porque llega más tarde. En realidad, la política sanitaria no es lo que se concentra por conveniencia administrativa. Una verdadera política sanitaria es la que protege la atención de una comunidad donde vive, a tiempo frente a una urgencia”.

 

Por estas razones, manifestamos nuestros reclamos:

¡NO al cierre!, ¡NO al vaciamiento!, ¡NO a la concentración de servicios esenciales!

La vida no se recorta, la urgencia no espera y la salud pública no se entrega.

¡NO al cierre del servicio de Maternidad y Neonatología en el Hospital Dr. Carlos Saporiti del departamento de Rivadavia!

 

 

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